El ser humano se encuentra en conflicto permanente, sin darse cuenta, y la guerra librada en el interior de cada persona, termina por exteriorizarse y masificarse hasta terminar en muerte, a nivel personal y espiritual. Sin saberlo, somos presa fácil de caer en la desgracia de consentir a nuestro propio ego, dando cabida a una invasión de sensaciones que por más que parezcan saciar nuestras ansias de poder, solo ahondan el vacío que nosotros mismos cavamos con nuestros actos.
Nadie es perfecto, y de hecho nadie logra alcanzar la perfección, ni en el mejor momento de éxito plausible en la reducida percepción humana. Sin embargo todo es parte de un proceso. Memorias de un Soldado de Dios que ha sido rescatado de una prisión infernal, testifica sobre la lucha entre el bien y el mal, a nivel personal y social, sin restricciones de contexto religioso, con el único fin de evitar que más soldados caigan prisioneros.
"Ël provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente"
Proverbios 2:7
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